sábado, 10 de noviembre de 2012

Palas (2.974m) por la chimenea Ledormeur. Descubriendo al hermano menor del Balaitús.


Pico Palas, Pirineo Aragonés, Huesca, España. 29 de Julio de 2012

El Pico de Palas (o Pallás, 2.974m) es una montaña singular pues su cima marca no sólo la frontera política entre Francia y España sino que separa los departamentos franceses de Pyrénées-Atlantiques y Hautes-Pyrénnées. Este carácter de frontera corresponde bien a la morfología de la montaña, que presenta tres caras abruptas de granito grisáceo oscuro pulidas por los hielos cuaternarios. Los antiguos glaciares dieron lugar a la abundancia de lagos de origen glaciar que podemos encontrar en las tres vertientes del Palas.

El Palas fue ascendido por primera vez por casualidad. Fueron los geodésicos franceses Peytier y Hossard quienes, en 1825, ascendieron a esta montaña por la vía clásica francesa, hoy llamada 'brèche des géodésiens' en su honor, cuando intentaban alcanzar la cumbre del Balaitús para efectuar mediciones científicas. La otra vía clásica de ascensión es la que nosotros recorreremos, la chimenea Ledormeur, a la que se accede desde la vertiente española de la montaña. 

Pocos días antes Aitor, Gorka y yo, habíamos decidido ascender esta vía en el día de nuestro reencuentro. Así pues, con los macutos preparados para una larga ruta con una interesante trepada y una bonita arista por recorrer, nos encaminamos para otra aventura juntos. 


RUTA

Desde el aparcamiento de La Sarra se toma el sendero GR.11 (marcas blancas y rojas) y se recorre en dirección a Respomuso hasta el desvío que indica claramente "Ibones de Arriel". Continuamos por un sendero más estrecho que se eleva por bosque brevemente y por pedregal después hasta alcanzar el ibón inferior de Arriel. Aquí rodeamos los ibones por el E, hasta llegar a las inmediaciones del Pico de Palas, al final del ibón superior de Arriel. En este punto empezamos a subir por trazas de senda hacia la pared SE del Palas, a la que debemos acercarnos en su parte central para divisar la placa amarillas y las marcas de pintura roja que conducen a la chimenea Ledormeur. Ascendemos la canal inclinada utilizando las buenas presas de que disponemos y, una vez en la parte superior de la misma, seguimos la senda evidente por la arista SO hasta una canal de piedra blanquecina descompuesta, que nos conduce directamente a la cima del Palas.

El mismo itinerario para descender. Existen tres puntos de anclaje equipados para rapelar la chimenea.


DIFICULTAD

Las propias de la distancia y el desnivel (1.536m), más la dificultad especifica de la vía de acceso, la chimenea Ledormeur. Su cotación es PD- II°, siendo la parte inferior la más inclinada y difícil. Otra dificultad inherente a esta vía consiste en la identificación de la buena chimenea, puesto que existen otras canales susceptibles de ser confundidas con la vía aquí descrita.

Recomendable casco, arnés, cuerda y demás material para rapelar, especialmente para montañeros inexpertos. La caída no perdona.


DESNIVEL POSITIVO

1.536m


TIEMPO

Nublado, despejándose conforme avanzaba el día. Viento débil. Temperatura en torno a los 15°C en la cima de Palas y 25°C en La Sarra.


CROQUIS


La Sarra - Ibón inferior de Arriel

Ibón inferior de Arriel - Chimenea Ledormeur - Palas


DESCRIPCIÓN

Ginebra quedó atrás y durante mi viaje a España, conforme sobrevolaba los Pirineos, pensaba para mis adentros: 'qué bien sienta volver a casa, aunque sea de vacaciones'. Con esa ansiedad pueril de quien quiere llegar ya y una vez en destino hacer todo lo que quiere hacer al mismo tiempo. Sin embargo, el reencuentro con la montaña y con mis buenos amigos Aitor Askargorta (al que no veía desde hacía mucho, pues pasó una temporada en Nueva Zelanda) y Gorka Sanz tuvo que esperar más de lo que hubiese querido.

Los días pasaban, rápido, visitando a amigos, saliendo a cenar, yendo a la playa, pero llevaba en Pamplona más de una semana y seguía sin pisar esa tierra especial, la del Pirineo, que tantas emociones nos tiene siempre reservadas. Hice una salida, el 23 de julio, con mi chica. Subimos a San Miguel de Aralar desde Uharte-Arakil, para seguir preparando las piernas para desafíos mayores y quitarme un poco el mono de montaña que estaba empezando a apoderarse de mi.

Cuando un par de días antes de nuestra excursión nos pusimos de acuerdo para subir los tres al Pico de Palas, no podía estar más contento. Habíamos estado discutiendo si era mejor hacer las Frondellas, el Balaitús por la Gran Diagonal o el Palas. Debo decir que yo era el menos convencido por esta última opción, pues sabía que tendríamos que encontrar, primero; subir, después; y finalmente, descender la chimenea Ledormeur. Y no tenía ganas de meterme en berenjenales, máxime después de haber comprobado, unos días antes con Aitor, como mi nivel de escalada había caído hasta el nivel del suelo. 

Evidentemente, como estaba en minoría y, además, íbamos a llevar material, elegimos la ascensión al Palas.

Salimos el 29 de julio temprano por la mañana de Pamplona, y en poco más de 2 horas estábamos aparcando el coche en el aparcamiento del embalse de La Sarra, cerca de Sallent de Gállego. El viaje, como siempre, especialmente cuando es un reencuentro de amigos que no se ven a menudo, fue una sucesión de bromas, historias más o menos antiguas y muchas risas. Es una parte imprescindible e insustituible de toda excursión montañera, no me cabe la menor duda. Ir sólo al monte no tiene nada que ver. Así que, entre risas y predicciones, nos pusimos en marcha en torno a las 10 de la mañana e impusimos (impusieron, si os soy sincero) un ritmo exigente para acortar al mínimo posible el largo trecho por el GR.11 que hay entre La Sarra y el desvío a los Ibones de Arriel.

En efecto, no hay que confundirse: hay un desvío previo hacia el N que lleva al Pico de Arriel. Nosotros tomamos el segundo desvío, el que conduce a los Ibones de Arriel, Pico de Palas y Balaitús por la Gran Diagonal. Y a Francia, también. La subida se hace pesada, pues es larga y la hemos recorrido varias veces. Recuerdo especialmente que en una de mis primeras salidas montañeras de entidad, cuando mi hermano Eloy y yo hicimos la ascensión de la Gran Facha desde La Sarra, habíamos caminado durante horas por este largo valle y este camino, en ocasiones pedregoso, que llegamos a creer que era interminable. 

Nada más lejos de la realidad, en poco menos de una hora nos encontramos en el desvío hacia los Ibones de Arriel. Ahora empieza otra tediosa parte del recorrido, por un pequeño bosque al principio y una gran pendiente pedregosa a continuación. Esta zona es barrida frecuentemente por avalanchas durante el invierno y la primavera, coladas de nieve que pueden resultar peligrosas no solo en esta zona en sí, sino también en el GR.11, pues suelen terminar en el curso del río Aguas Limpias. Numerosos paneles nos avisan de este peligro objetivo a lo largo de este sector del camino de gran recorrido por excelencia del Pirineo.

Decía que recorrer la pendiente pedregosa, yerma y devastada, que se extiende a los pies de los primeros contrafuertes del Pico de Arriel, es tedioso y, si no fuese por el aliciente de conducir a los magníficos Ibones de Arriel y a las grandes cumbres de este sector, no tendrían ningún interés especial. Salvando las distancias (que no son muchas), me recuerda a las Mallatas del sector de Panticosa. Esta pendiente ya la conocíamos Aitor y yo, pues habíamos acometido, un par de años antes y en compañía de Eloy, la ascensión al Balaitús por la Gran Diagonal. Esta vez, me encontraba más cansado, menos entrenado. Las dos primeras horas de ascensión, hasta los ibones, fueron bastante duras para mi, mientras que mis compañeros se encontraban bastante mejor de forma. 

Rodeamos los ibones en nuestro camino al Palas. Llegados al último ibón, el superior, lo rodeamos por la vertiente E y empezamos a subir por trazas de senda una pendiente de piedra descompuesta que nos conduce, tras una travesía serpenteante, al pie del Pico Palas. Aquí sobrevivía un pequeño nevero con su correspondiente rimaya, que tuvimos que evitar para pasar hacia el inicio de la vía. Sin embargo, no sabíamos cuál era la vía, puesto que no la habíamos identificado con precisión. Aitor opinaba que debíamos subir por una chimenea que estaba muy cerca del Pitón Von Martin; Gorka y yo pensábamos que debíamos continuar buscando, hacia el centro de la pared, la famosa chimenea herbosa conocida por chimenea Ledormeur. Mientras seguíamos preguntándonos cuál sería la buena ruta una pareja de montañeros italianos descendieron por lo que parecía la vía correcta, así que partimos a su encuentro. Ellos nos indicaron que había que subir un pequeño corredor de piedra más blanca marcado con pintura roja antes de encontrar la chimenea Ledormeur, que está relativamente escondida.

Ese día, me encontraba bastante a disgusto con mi cuerpo y mis sensaciones. Llegó el momento de ir al excusado, operación harto complicada/delicada en montaña, nunca me cansaré de decirlo, y efectivamente, mi situación mejoró ostensiblemente. Aunque ahora quedaba subir aquella chimenea verdosa, más vertical de lo que hubiera imaginado, pero que resultó realmente fácil a la subida y nada difícil a la bajada. Eso sí, siendo consciente de que una concatenación de malos pasos puede ser fatal, pero esa es la realidad de muchas vías clásicas como ésta, y no por ello son menos frecuentadas. Poco a poco, con la imponente cara O del Balaitús a nuestra espalda y siguiendo el mandamiento de los tres puntos de apoyo simultáneos, ascendemos por aquel angosto resquicio, identificando los puntos de anclaje para su posible utilización durante la bajada. 

Una vez terminada la chimenea el camino se vuelve más aéreo, pero también más asequible y recorre la parte superior de la arista S, al principio por la vertiente E y después por la vertiente O. Superando una zona  de piedra más descompuesta cerca de la antecima, llegamos a los bloques finales de ésta y, finalmente a la cima del Pico de Palas (2.974m). Hemos llegado juntos, charlando. En cima nos felicitamos por esta bonita ascensión, sabiendo que aún nos queda el otro cincuenta por ciento por recorrer, en sentido inverso. 

La cima del Palas ofrece unas vistas excepcionales sobre unos 300°, pues la parte NNE se encuentra tapada por la cresta cimera. Pese a ello tenemos unas vistas impresionantes sobre los vecinos Arriel y Balaitús, así como sobre los numerosos lagos que encuentran al pie de estas moles de roca. Entre ellos, los Ibones de Arriel, el Lac de Arrémoulit y el Lac d'Artouste. Por desgracia no podemos ver ni el Ibón Chelau ni los Lacs de Batcrabère. En la cima nos quedamos durante un buen rato, comiendo los bocadillos o, como ya viene siendo habitual para mi, un sobre de comida liofilizada. Acostumbrarse a comer caliente en el monte es algo que no tiene vuelta atrás...

Tras hacer unas buenas fotos y contemplar el bello paisaje, nos disponemos a descender por el mismo camino que a la subida. La bajada no presenta ninguna dificultad hasta la chimenea, y me quedo un poco atrás para fotografiar a mis compañeros desde la lejanía. Éstos me esperan en la parte alta de chimenea, para comenzar el descenso juntos. Como no tenía muchas ganas de pasar momentos de tensión, decidí ponerme el arnés, aunque fue en vano, porque nunca sacamos las cuerdas ni los reversos. Aitor se preguntaba jocosamente para qué me había puesto 'el pañal'... Bueno, después de unos metros bajando por la pared, vi que no era tan delicada como pensaba y que se podía destrepar con cuidado. Eso hicimos durante los 80 o 90 metros de chimenea, hasta llegar a su base y respirar más tranquilos: el tramo delicado se había superado sin problemas.

Fue entonces cuando pusimos rumbo a La Sarra a buen ritmo otra vez, primero bajando por el pedregal que se extiende bajo la cara S del Palas y después rodeando los Ibones de Arriel, donde volvimos a apreciar presencia humana (incluso alguna tienda ya montada pese a lo temprano de la hora). El descenso se hizo largo, pero las miradas atrás, para fotografiar nuestra montaña de hoy, más y más libre de nubes conforme avanzaba la tarde, se sucedían. Me fui quedando atrás fruto del cansancio también y llegué muy vacío, pero muy contento, junto a mis compañeros, que me habían esperado cerca del empalme con el GR.11, al aparcamiento de La Sarra. 

Había sido un bonito reencuentro entre amigos y una excelente experiencia montañera. Una  ascensión para recordar cuando empiece a echar de menos a mis amigos y a este precioso entorno.

Salud y Montaña.


Reportaje fotográfico: Javier Rodríguez / Gorka Sanz


Primera vista sobre el Palas.

Ibón superior de Arriel.

Pico de Arriel (2.824m).

Esta placa y las marcas rojas nos indican el camino a seguir.

El Balaitús y las Frondellas desde la base de la chimenea.

Chimenea Ledormeur (II°), desde su base.

Subiendo la chimenea (I)
Subiendo la chimenea (II)

Subiendo la chimenea (III)






































Cima del Palas (2.974m), Javier, Aitor y Gorka.

Pico de Arriel (2.824m), cara N.

Midi d'Ossau (2.884m)

Balaitús (3.144m), cara O.

Panorámica E desde la cima del Palas.

Empieza el descenso: Zona descompuesta próxima a la cima.

Bajando por la arista SO

La arista es ancha en una parte del recorrido.

Descenso de la chimenea.

Mirando la impresionante cara SE del Palas.

Una vista atrás hacia nuestra montaña de hoy.

Una señora marmota posando ante tres bípedos que la observan.

La amplia ladera S que se extiende a los pies del Pico de Arriel.

Este es el desvío hacia los Ibones de Arriel.

Volvemos tranquilamente por el GR.11.

PS: Los comentarios son fuente de motivación para la existencia de un blog. Si algo te gusta (o si no) coméntalo para que en el futuro siga habiendo nuevas entradas. Gracias.

2 comentarios:

Xabi Mujika dijo...

Felicidades suitxi!!!!

Menuda descripción, pero sobre todo, menudas fotazas!!!

El Palas es un pico que todavía lo tengo en pendientes y cada vez que veo una repor de su ascensión sea por donde sea... menudas ganas se me ponen!!

Gracias por compartir la experiencia.

Javier Rodríguez dijo...

¡Gracias Smithy!

Te recomiendo encarecidamente que hagas el Palas, solo por las vistas sobre el Balaitús y las Frondellas ya vale la pena, pero la chimenea y la cima tienen su ambiente también.

Saludos