domingo, 29 de enero de 2012

Posets (3.375m). Ascensión clásica por la "vía Real", desde Eriste.

Posets (3.375m), Parque Natural Posets-Maladeta, Pirineo Aragonés, España. 6 de septiembre de 2011.


Septiembre es un mes fantástico, por lo general, para la práctica del montañismo en el Pirineo. Es una pena que coincida con el fin de las vacaciones aunque, por suerte, mi hermano Eloy y yo aún disponemos de unos días para patear la cordillera pirenaica. Aprovechamos el buen tiempo para descubrir una parte del Pirineo que no habíamos visitado aún: el macizo del Posets. 

El macizo del Posets pertenece al Parque Natural Posets-Maladeta, situado en el extremo nororiental de la provincia de Huesca. El pico Posets es la cumbre más elevada de este conjunto montañoso que alberga una gran cantidad de picos que superan la barrera mítica de los tres mil metros, entre los que destacan Pavots (3.121m), Espadas (3.322m), Diente de Llardana (3.094m) y el Pico de la Paúl (3.085m).

La primera ascensión oficial del pico Posets data del 6 de agosto de 1856, y fue realizada por el británico Henri Halkett en compañía de los guías occitanos Pierre Redonnet y Pierre Barrau. Figuras destacadas del pirineísmo, como el conde Henri Russel (1863) o el geógrafo Franz Schrader (1878) se acercan este pico, durante mucho tiempo denostado y que era, sin embargo, el segundo más alto de toda la cordillera pirenaica. La primera ascensión invernal la realizan, en 1880, Roger de Monts y el guía de éste, Dominique Courrège.

Para nuestra ascensión Eloy y yo tomamos la llamada "vía Real", hoy en día la ruta normal, que asciende desde la localidad de Eriste, en el valle de Benasque, hacia el refugio Ángel Orús, la llamada "Canal Fonda" y la arista S del Posets. Es una vía fácil, que fue ascendida por primera vez por un grupo de seis personas encabezadas por el doctor Adolphe Mony en 1883. Otras rutas de interés son la cresta de las Espadas, que recorre la arista entre el Pavots y el Posets, y el corredor Jean Arlaud, en la cara NO del macizo.

Preparados para otra emocionante aventura, que se convertirá en una ascensión express al Posets desde Eriste, nos dirigimos al singular valle de Benasque.

RUTA

Aparcamos el coche en el pueblo de Eriste (1.120m), y ascendemos hacia la parte alta del pueblo, donde unos paneles nos indican el camino a seguir. Tomamos una senda que discurre entre piezas rústicas y que gana altura paulatinamente, hasta cruzarse con la pista asfaltada cuyo inicio se encuentra también en el pueblo de Eriste. Recorremos la pista hasta su final, y allí nos adentramos en el parque natural, tomando altura por la senda que conduce al refugio Ángel Orús (2.100m). Una vez en este punto, hay que seguir una senda evidente que sale al E del refugio y asciende hacia el N-NO. Al llegar aproximadamente a la cota 2.500, tomamos la senda evidente, y marcada con hitos, que asciende hacia la canal fonda, donde tenemos que recorrer un camino salpicado por pequeñas incomodidades en forma de terreno pedregoso inestable. Al final de dicha canal se encuentra el Collado del Diente (3.010m), donde empieza la Espalda del Posets, cresta que debemos recorrer por terreno pedregoso fácil y con una arista final entretenida pero muy asequible. Mismo camino para la vuelta.


DESNIVEL POSITIVO

2.250 metros


TIEMPO

Espléndido. Día soleado con temperaturas ligeramente frescas para esta época del año. Temperatura entre 25°C y 15°C. Viento nulo.


CROQUIS





DURACIÓN

Eriste - Refugio Ángel Orús (2h15) - Collado del Diente (5h15) - Posets (6h30) - Ibón de Llardaneta (8h15) - Refugio Ángel Orús (10h) - Eriste (12h). Muchas pausas cortas para beber, y dos un poco más largas para comer.


DIFICULTAD
 

Ascensión bastante fácil técnicamente, pero difícil físicamente. La mayor parte del recorrido se hace por senda o pista sin ninguna dificultad, hay un tramo de senda por terreno pedregoso, más desagradable que difícil. La parte final del recorrido es una amplia cresta, aérea en el tramo final cimero. La mayor dificultad reside en el desnivel positivo que hay que superar -más de dos mil metros- para hacer la cima saliendo del pueblo de Eriste. La mayoría de los montañeros hacen la ascensión en dos jornadas.


DESCRIPCIÓN

Eloy y yo salimos de Pamplona el día 5 de septiembre por la tarde en dirección a Benasque. El viaje discurre tranquilo, pero se hace largo y llegamos a la villa aragonesa ya al anochecer. Nos damos una vuelta por el pueblo, pero enseguida nos dirigimos al camping Ixeia, donde ya había recalado en mi anterior visita al valle de Benasque. Aquí cenamos copiosamente y diseñamos un plan de 3 días, en los que intentaríamos hacer una ruta circular por el macizo del Posets haciendo cumbre en 3 tresmiles. Las predicciones meteorológicas eran buenas y nuestro ánimo el mejor. Siempre es especial para mi cuando voy con mi hermano a la montaña, y creo que el tiene la misma sensación.

Dormimos en un barracón con una veintena de literas que está vacío. Somos los únicos huéspedes, y nos sentimos como en casa, cogiendo unas cuantas mantas cada uno y conversando animadamente. A la mañana siguiente el despertador suena temprano, a la siete de la mañana, y enseguida nos ponemos en marcha: lentillas, ropa, desayuno, comprobamos las mochilas... y directos al coche. Hace fresco, el camping se encuentra junto al río y el grado de humedad es muy alto, así que nos abrigamos bien.

Tras un breve viaje, aparcamos el coche en el pueblo de Eriste, junto a la presa. Cruzando la carretera nos internamos en el pueblo, donde varios paneles, colocados sobre los muros de las bellas casas de la villa, que conserva su particular arquitectura de montaña, nos indican el camino a seguir para adentrarnos en el valle de Eriste. A pesar de ello nuestros primeros pasos son equivocados, encontrándonos desorientados en un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes, lo cual no deja de ser una broma mañanera. Enseguida encontramos el camino correcto, que avanza por entre los verdes prados y campos de labor que circundan el pueblo. Eloy y yo conversamos alegremente, nos preguntamos sobre la ruta, nos ponemos objetivos, contamos algún chiste... nos divertimos mientras hacemos una de nuestras actividades favoritas.

Caminamos a un ritmo fuerte a pesar de llevar una importante carga en nuestras mochilas. Llevamos mochilas de 55 litros, y cada uno de nosotros la lleva repleta, con tienda, saco, ropa, comida y líquido para tres días, por lo que pesan mucho. Esto no nos desanima, pues se van a ir descargando a medida que avance el día, y la excursión, pensamos. En pocos minutos, abandonamos el camino y alcanzamos la pista forestal que parte del pueblo de Eriste y se interna en el valle del mismo nombre, donde nos encontramos con un grupo de montañeros que va camino del refugio Ángel Orús, como nosotros. Los saludamos y seguimos nuestro camino hasta la cascada de Espigantosa (1.500m), donde termina la pista y se encuentra un pequeño aparcamiento en el que hay dos furgonetas. Este aparcamiento es una opción muy recomendable si se quiere evitar los cuatrocientos primeros metros de desnivel desde el pueblo de Eriste, pero presenta el problema de que se suelen formar barranqueras en la pista y también hay importantes agujeros en la calzada.  

Hechas las fotos de rigor frente a la bella cascada, Eloy y yo continuamos nuestro itinerario, ahora ya sí, por el Parque Natural Posets-Maladeta. Unas señales verticales ofrecen una interesante información acerca del parque y un mapa de la zona del Posets, que nos paramos a mirar con detenimiento. Ya en el camino, el sol empieza a hacer acto de presencia por encima de nuestras cabezas, tornando el fresco inicio en una cálida ruta mañanera que nos conduce hasta el refugio Ángel Orús, al que llegamos después de poco más de dos horas de marcha casi ininterrumpida.

En este punto nos detenemos, en el exterior del refugio, puesto que a la hora a la que llegamos (alrededor de las 11 de la mañana), están limpiando y cierran el acceso al mismo. Nos hidratamos bien, nos quitamos ropa y entablamos conversación con un montañero estaba allí parado y  que nos cuenta su plan. Había salido de Eriste, y quería subir al Posets por la normal, descenderlo por su vertiente septentrional, pasar la noche en el refugio de Estós y poder atacar el Perdiguero al día siguiente. Nos pareció un plan estupendo y le deseamos buena suerte antes de despedirnos. Como iba equipado ligero y estaba en buena forma, enseguida nos dejó atrás en su camino hacia la segunda altura del Pirineo.

Cuando reanudamos la marcha habíamos estado parados unos veinte minutos, mucho tiempo, pero por entonces aún creíamos en nuestro plan original de pasar tres días en la montaña, así que no teníamos ninguna prisa. Poco a poco, ascendemos por la senda y las placas que separan el refugio del inicio de la llamada Canal Fonda. Cruzamos a varios grupos de montañeros que descendían del Posets, y que habían hecho cumbre a una hora temprana gracias, problablemente, a su pernocta en el refugio Ángel Orús la noche anterior.

Por nuestra parte, el ritmo que habíamos impuesto después de nuestra larga pausa, junto con el efecto de la altitud (ahora estamos en la cota 2.300 aproximadamente), comenzaba a hacer efecto en mí, que no en mi hermano. Nos paramos unos cinco minutos y volví a beber, esta vez agua, para compensar el montón de bebida isotónica que había engullido durante la pausa anterior. Enseguida se me pasó el malestar pasajero y nos pusimos de nuevo en marcha.

Hacia la una de la tarde nos adentramos en la parte más aburrida y sombría de nuestra ruta, la Canal Fonda.   En pocas palabras, se trata de una canal pedregosa encerrada entre dos murallas de roca, al O las estribaciones del Diente de Llardana y al E la Sierra de Llardana. Es una canal larga que, por su orientación y profundidad, alberga un nevero la mayor parte del año. Nosotros tuvimos suerte y nos encontramos la canal pelada. Así, tras superar los cuatrocientos metros de desnivel de los que consta este tramo del recorrido, llegamos al Collado del Diente (3.010m), donde encontramos a tres montañeros descansando a la sombra. Tras un breve saludo, nos giramos hacia el inicio de la Espalda del Posets, una amplísima cresta en cuya base nos detenemos para comer un poco, aprovechando el malestar que ahora parecemos padecer ambos hermanos. Un pequeña pausa nos vendrá bien -pensamos-, al fin y al cabo ya llevamos dos mil metros de desnivel positivo, y nos encontramos a más de 3.100m. Bocadillo de atún y sardinas tamaño XL para recuperar fuerzas, y bebida isotónica para mantenerse despiertos. Y funcionó.

Poco después, estábamos recorriendo el final de la cresta, allí donde se vuelve una arista de bloques que precisa apoyar las manos para progresar, aunque no presenta mayores dificultades, hasta la llegar a la cima del Posets. Nuestro objetivo estaba conseguido, habíamos subido desde Eriste en menos de siete horas, paradas incluidas. Nos felicitamos y empezamos a sacar fotografías de las bellas panorámicas que ofrece este punto, tanto hacia la cresta de las Espadas, al SO, hacia el Perdiguero, al NE, y hacia las Maladetas, al E. Impresionantes vistas, magnífico mirador.

En ese momento ocurrió algo extraño, por inusual: la batería de mi cámara desfallece. Eso significaba quedarse sin más fotos durante el día, pero también los demás días de travesía. Pensando en el desgaste de haber subido hasta aquí y en la cantidad de líquido que habíamos utilizado, Eloy y yo empezamos a barajar la posibilidad de bajar hasta Eriste e irnos a Pamplona en el mismo día. Así que emprendimos la marcha cuesta abajo con tranquilidad... hasta que Eloy se dio cuenta de que había dejado sus gafas en la cima, por lo que tuvo que remontar unos 60 metros de desnivel para recuperarlas. Le acompañé. Entre tanto, nos habíamos cruzado con el montañero con el que habíamos conversado en las inmediaciones del refugio: traía una cara de susto increíble. El pobre hombre había tenido que desistir de su plan original al verse casi enriscado en la bajada por la vertiente norte... y se tuvo que dar la vuelta, para bajar por donde había subido.

Con todas nuestras pertenencias sobre nosotros, ahora sí, bajamos por la misma ruta que habíamos recorrido con anterioridad, pero a la altura de la cota 2.600 nos desviamos hacia el Ibón de Llardaneta, que nos apetecía ver. Debo decir que mereció la pena el rodeo, aún estando cansados, porque es un paraje maravilloso. Nuestra posición a orillas del lago nos permitió echar un ojo sobre el paso de las Forquetas, que debía haber sido nuestra ruta de haber seguido el plan original. Nos pareció un poco tieso, así que definitivamente nos fuimos para abajo.

En el refugio Ángel Orús efectuamos la única parada en todo el descenso. Nos apetecía ver las instalaciones y beber algo fresco, a ser posible una cerveza, pero al ver que la jarra de sangría casera nos salía por poco más, nos decantamos por esta opción. Gran elección! Estaba buenísima, aunque un poco cargada, con lo que nos reanimamos sobremanera. El descenso fue muy entretenido, conversación fluida y filosófica para terminar un día memorable.

Había sido un gran día, porque como suele pasar cuando Eloy y yo vamos hacemos una escapada juntos, no medimos nuestras fuerzas. La emoción de ir juntos, y la soterrada y sana competición que existe en toda pareja de hermanos, nos lleva a dar el 120% en todas nuestras salidas en equipo. Siempre nos lo pasamos muy bien.

Pero, más allá del estado de ánimo especial, hay toda una serie de factores, nada despreciables, que son la base de nuestro éxito en esta ascensión relámpago al Posets. Para empezar, hemos descansado bien el día anterior, a 1.100m de altitud, en una buena litera. Tener el cuerpo descansado es fundamental. En segundo lugar, hemos desayunado bien, fuerte. Tercero, durante la ruta utilizamos todo el líquido que tenemos (3'5 litros cada uno), lo cual nos mantiene bien hidratados y sin bajones físicos. Cuarto, adaptamos el ritmo al más lento, generalmente quien escribe este relato. Quinto, comemos bien a mediodía. Sexto, estamos en buena forma, después de haber hecho bastante deporte en verano. Séptimo y último, las condiciones de temperatura, luz y viento son perfectas. 

Así pues, por una vez las buenas decisiones se unieron con buena condición física, buena planificación y buen tiempo. Subir y bajar en el día al Posets no es ningún logro sobrehumano, ni mucho menos, pero superar la barrera de los 2.250 metros en un día, con una carga en la espalda bastante importante, hablaba bien de nuestra condición física, y eso siempre es motivo de satisfacción.

Cansados, eso sí, muy cansados, llegamos al punto donde habíamos aparcado el coche ya de noche. Hicimos un par de sobres de comida liofilizada con el agua que nos quedaba para cenar y emprendimos el camino hacia Pamplona, con buena música y una sensación de victoria inmensa.

Salud y Montaña


Reportaje fotográfico: Javier Rodríguez


En la salida del pueblo de Eriste

Señalización orientativa

Boulevard verdoso

PR 36

Cascada de Espigantosa

Refugio Ángel Orús

Yo cerca del refugio.

Eloy con el camino por donde venimos.

Pico d'els Corbets (2.904m)

Paisajes espectaculares.

Cresta de las Espadas desde la cima del Posets.

Macizo del Perdiguero y Macizo de las Maladetas desde la cima del Posets.

Eloy. Cima del Posets (3.375m).

Canal Fonda

Piedra descompuesta echando la vista atrás sobre la Canal Fonda.

 Ibon de Llardaneta


PS: Los comentarios son fuente de motivación para la existencia de un blog. Si algo te gusta (o si no) coméntalo para que en el futuro siga habiendo nuevas entradas. Gracias.

2 comentarios:

Gabi dijo...

Se ve que andáis fuertes, 2200 de desnivel en el día no esta nada mal y mas cargados como "mulas".
Bonita entrada, gracias por compartirla con tod@s nosotr@s.
Un saludo.

Javier Rodriguez dijo...

Gracias Gabi!

Un saludo